[Galería sb- es un espacio dedicado a la muestra de trabajos invitados. La escogencia de éstos se debe a que encuentro en ellos un lugar literario... un lugar que llamo sueños breves. Compartir estos encuentros es el propósito de esta galería.]
s.b.



WILLIAM APARICIO
La Última Frontera



Entrevista no. 0
(segunda parte)
Nicolás Saura entrevista al profesor Fernando Camacho

Bogotá,
25 de febrero de 2013, Luna llena



N.S.: Profesor Fernando Camacho, entiendo que usted usa un escáner especialmente calibrado para la Luna, ¿no es así?

F.C.: Así es.

N.S.: Si fuéramos entonces a escanear la Tierra desde la Luna, ¿podríamos usar su mismo escáner?

F.C.: No, definitivamente no. El escáner que yo uso está configurado para poder representar con claridad el movimiento del color gris. La Luna tiene todos los grises, pero la Tierra en cambio requiere de un sensor capaz de identificar el comportamiento de cada color durante el transcurso del tiempo. La Tierra tiene colores. La vida sucede en color.

N.S.: Por eso la Tierra es el Planeta azul.

F.C.: Aparentemente azul. La Tierra es un planeta bastante curioso, es uno de los pocos planetas que tiene varios cielos: azul de día, negro de noche y rojo en el medio. En cambio en la Luna, el cielo siempre tiene estrellas.

N.S.: Volviendo al tema del tiempo, y entendiendo su especial interés por representar el paso del tiempo en la Luna, ¿qué piensa sobre las fases de la Luna?

F.C.: Pienso que es una extraordinaria división humana que permite, entre muchas más cosas, entender el comportamiento del mar. Pero, cuando pienso en la Luna, nunca pienso en sus fases, pienso por ejemplo en el color gris. Sin embargo, cuando pienso en la Tierra a veces imagino cómo se vería desde la Luna, y es ahí cuando me pregunto ¿cómo medir el tiempo con la Tierra? Mira al cielo desde la Luna y divide a la Tierra como divides a la Luna. La Tierra Nueva, Tierra Creciente, Tierra Menguante... Y por último, al final, en la cumbre del tiempo terrestre, aparecería la mayor imagen poética que se divisa desde la Luna: La Tierra Llena.




Entrevista no. 0
(primera parte)
Nicolás Saura entrevista a Fernando Camacho

Bogotá,
10 de febrero de 2013, Luna Nueva



N.S.: Profesor, ¿por qué escanear la Luna?

F.C.: Escanear no solo preserva el tiempo, lo recorre. Y para mí, la Luna describe el tiempo de una manera muy particular: desde la noche.

N.S.: ¿Puede contarnos un poco más sobre el tiempo en la Luna?

F.C.: Solo le puedo decir que allá arriba, en la Luna, la noche es eterna.

N.S.: ¿Por qué le interesa recorrer el tiempo? ¿acaso no lo está haciendo ahora?

F.C.: Sí, todos lo hacemos, sin embargo no todos detenemos el transcurrir del tiempo. Una fotografía por ejemplo detiene el tiempo, lo preserva. Pero un escaneo no solo detiene el recorrido del tiempo, lo que realmente sucede allí es el recorrido de un espacio, la luz se dilata y captura lo que pasa entre un punto A y un punto B en determinado tiempo. Si usted mira mis lunas verá que el tiempo pasa a gran velocidad, las líneas blancas y negras son la luz del sol y la sombra respectivamente, y eso sucede en un lugar muy específico: en la Luna.

N.S.: Me preguntaba si lo que realmente le interesa a usted en este trabajo es el espacio (en toda dimensión) detenido en el transcurso del tiempo...

F.C.: Sí, exactamente. Aunque debo aclarar que no me interesa usar una cámara fotográfica para capturar ese espacio, me interesa usar una cámara que recorra el espacio, es decir: un escáner. El escáner me permite iluminar el inmóvil mundo del intertiempo.

CARTA 1
Bogotá,
31 de enero de 2013

Este año la Luna estará llena doce veces. Lo que no se sabe es por cuánto tiempo. El año pasado, el 8 de marzo, la Luna estaba llena. Yo no la vi, no miré el cielo esa noche. Debí quedarme dormido, pero me cuentan (tal vez mis sueños) que esa noche la luz escogió la Luna correcta. Su color era el correcto y su textura también. Nadie la vio descender porque la noche, la inmensa noche pintada de colores oscuros, la sostuvo en un lugar perfecto. La Luna se quedó allí, deambulando, mientras los ojos de los amantes sospechaban su inmóvil presencia. Los lobos y el mar estaban allí. Esa noche la Luna fue un lugar perfecto, con excepción de un solo detalle: su tiempo.

El tiempo falló esa noche. La luna, esa esfera gris admirada por todos los búhos, no se movió en toda la noche. La Luna estuvo en el mismo lugar desde las 9:40 p.m. hasta el día siguiente. Un fenómeno sencillo, casi imperceptible, pero lleno de dudas y mareas incomprensibles.

Anoche soñé con la luna de la Luna, que si bien no es una esfera gris en el cielo, tampoco es la Tierra. Sobre eso les contaré luego.


Atentamente:

s.b.


CARTA 2
Bogotá,
3 de febrero de 2013

Hoy la Luna empezó su último cambio. El cuarto menguante. Pero cuidado para todo aquel que esté desorientado esta noche. Cuidado al viajero que no encuentre la ruta correcta. Cuidado para aquel que se orienta mirando las estrellas porque hoy, precisamente hoy, las estrellas están desordenadas. Y cuidado, especial cuidado, para todo aquel que tiene en mente alguna de las siguientes preguntas:
¿cuál es el verdadero orden de las estrellas?
¿cómo se ordena la Luna?
¿qué orden se escoge cuando se busca describir la noche?
¿cuándo empieza y cuándo termina la Luna?
¿qué color tiene la Luna?
¿acaso existe otra luna para la Luna?
de día en la Luna, ¿se ve la Tierra en el cielo?
¿y qué se ve de noche?
¿existe la noche o el día allá arriba?
¿hay alguien que pueda definir lo que es la Luna?
la Luna, ¿por qué sale a veces de día?
¿descansan de día los lobos y el mar?
¿descansan de noche el día y la soledad?
¿qué forma tienen las nubes en la Luna?
todas las preguntas y dudas que tenemos en la Tierra, ¿se tienen en la Luna?

s.b.


/// El catálogo de la exposición (+ fotos y + textos) se publicará aquí al finalizar la exposición.
Espere una nueva carta en cada cambio de fase de la Luna.
/// Más información sobre William aquí
Nuestro trabajo era así: en la barca llevábamos una escalera; uno la sostenía, otro subía y otro le daba a los remos hasta llegar debajo de la Luna.

   Italo Calvino
Iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo

   Allen Ginsberg
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